Mudarse a otro país es un cambio de vida significativo. En mi caso, la mudanza fue involuntaria y no premeditado, se debió a un fenómeno atmosférico que tuvo lugar en Puerto Rico. Sin embargo, al haberme mudado desde Orlando, Florida, el shock cultural no ha sido tan grande como me imaginaba previamente. Esta experiencia me ha permitido comprender las diferencias entre los dos lugares y adaptarme rápidamente al nuevo ambiente para poder prosperar en él.
Tomar la decisión de dejar todo y marcharte es una cuestión personal que depende mucho del carácter, las ganas y los factores sociales. La edad puede influir en esta decisión, pero no determinarla; hay personas mayores que se atreven a emprender nuevos proyectos lejos de su hogar. Otros factores importantes son la estabilidad social y personal: si tienes un trabajo o proyecto al cual estás comprometido, familiares con quien compartir tu vida o hijos a cargo; el desafío será mayor para abandonarlas todas e iniciar un viaje sin destino fijado.
Sin duda, la economía y las ganas son los factores más importantes a tener en cuenta para emprender una nueva aventura. Las ganas de salir de la zona de confort, comerse el mundo o aprender un idioma deben ser suficiente motivación para tomar la decisión correcta. Por otro lado, hay que considerar el coste económico asociado con estos cambios: transporte, mudanza de cosas personales y maletas, alquiler del nuevo hogar e incluso comprar los elementos necesarios para llenar completamente tus gabinetes. Estamos seguros de que si tienes las dos cosas bien cubiertas podrás disfrutar plenamente del viaje sin preocupaciones financieras adicionales.
En mi caso, fue una decisión tomada con prisa y no bien pensada. Estaba buscando un país que ofreciera luz y agua de forma constante para asegurar el bienestar de mis hijas, así como la mejor educación posible. Por lo tanto, tuve que trabajar arduamente para preparar todo lo necesario antes de partir sin terminar algunas cosas por el camino.
Antes de emprender un viaje, es importante asegurarse de que todos los asuntos y servicios estén cerrados. Por ejemplo, si vives en una casa alquilada como era mi caso, debes hablar con el propietario para terminar el contrato; darte de baja en la luz, gas y otros servicios; aprovechar los servicios sanitarios públicos (si corresponden) para realizarte revisiones rutinarias o cualquier otra cosa que consideres importante antes de partir. Te recomiendo encarecidamente apuntar todas las tareas necesarias porque hay muchísimas cosas por hacer antes del viaje.
Una vez que hayas decidido el destino al que te diriges, el segundo paso es crear un pequeño espacio (aunque sea virtual) para prepararte para tu nuevo hogar. Esto puede implicar buscar un lugar donde vivir o trabajos disponibles si aún no tienes empleo. También debes estudiar los transportes cercanos, la información sobre sanidad y cultura local, así como leer libros y ver películas acerca del país o ciudad a la que vas. Además de todo lo anteriormente mencionado, también deberás considerar las cosas más básicas con las que necesitarás contar en las primeras semanas después de llegada allí; asimismo tendrán relevancia los datos importantes relacionados con tu viaje en avión desde ahora mismo hasta cuando partan hacia tu destino final.